Editores y escritores: enemigos íntimos

La película Genius, que narra la relación entre el escritor Wolfe y su editor Perkins, ha despertado curiosidad por las relaciones siempre tirantes entre un editor y su autor. En este post, Winston Manrique Sabogal comenta algunas duplas que hicieron historia.

image

Fotograma de la película

Dice la nota:

La del poeta y editor italiano Ezra Pound con su colega británico T. S. Eliot, que dio como resultado ese monumento de la poesía titulado La tierra baldía (Lumen). Días de trabajo de dos amigos y dos grandes, lo que complicaba más la situación. Días de debate y de nobleza porque entendían que discutir por una coma o un cambio de palabra o frase no era cuestionar o irrespetar al otro, sino intentar la búsqueda de una razón que entendiera el corazón o la cabeza de la cual había salido aquel detonante de la discusión con tanto esfuerzo.

La de Horace Liveright con William Faulkner, a quien tras publicarle los dos primeros libros le rechazó Sartoris (Alfaguara). Faulkner buscó otro editor. Alicaído aceptó cambios, y mientras corregía y cortaba a regañadientes Sartoris escribía El ruido y la furia (Alfaguara).

La tensa relación de Jonathan Cape y Malcolm Lowry que estalló con la edición de Bajo el volcán (Tusquets). Una novela que Cape cubrió de correcciones. Correcciones que ofendieron a Lowry y que este ignoró. Decidió escribirle una carta de 40 páginas en las que explicó por qué no seguía sus indicaciones.

La de Siegfried Unseld con Thomas Bernhard muy estrecha y complicada en todos los aspectos. Básicamente por el carácter complejo del escritor que Unseld soportó estoicamente. Cuando Bernhard murió, su editor escribió un texto que explica al escritor, como si hubiera sido escrito por él mismo: “La vida de ese hombre encantador fue un caminar por la cuerda floja, aspiraba a lo total y lo perfecto, sabiendo que lo total y lo perfecto no pueden alcanzarse”.

Leer nota completa.